Todos en mayor o menor medida queremos mejorar eliminando algunos hábitos que sabemos que no nos aportan nada positivo a nuestras vidas. Y en muchas ocasiones ese esfuerzo por eliminar esos hábitos negativos no suele producir resultados duraderos a largo plazo. Seguro que en más de una ocasión has tenido la sensación de estar dando un paso hacia delante, y dos pasos hacia atrás. Quizás esto sea debido a lo que yo llamo la “falta de llenar los huecos”. Permíteme que te explique este sencillo concepto.
Lo que generalmente ocurre cuando tratamos de eliminar un hábito negativo, es que al hacerlo estamos creando un “hueco” en nuestra vida. La parte de nosotros que está acostumbrada a ese tipo de comportamiento siente que algo se ha perdido. Y entonces comenzamos a buscar alrededor algo con lo que llenar ese “hueco”. Y generalmente lo más cómodo, lo que menos esfuerzo implica, es llenar de nuevo el hueco precisamente con el comportamiento que habíamos eliminado.
Ahí es donde se encuentra la clave. Una vez eliminado un hábito negativo, hemos de ser conscientes de que se creará un “hueco” que tendrá que ser llenado. Y hemos de llenarlo rápidamente con un comportamiento alternativo que sea positivo. Utiliza tu creatividad para llenar esos huecos forjando nuevos hábitos positivos que no dejen espacio para el regreso de los negativos.
Con esta sencilla técnica te resultará mucho más sencillo cualquier proceso de cambio.





Eso es justamente lo que suele pasarles a las personas que dejan de fumar. Si no llenan ese hueco con algo más positivo suelen terminar volviendo a fumar.
Efectivamente, sucede así con cualquier hábito que deseemos cambiar. Cuanto mayor tiempo tengamos ese hábito instalado, más importante es que llenemos ese hueco con una opción más positiva. Porque si no es muy fácil que retorne el antiguo hábito para llenar ese hueco que es siempre la opción más cómoda.
¡Muchas gracias por el comentario!
Excelente consejo.
Podemos aplicar la frase de “un clavo saca a otro clavo”
Cuando queremos eliminar un hàbito no deseado, podemos preguntarnos primero: ¿Con que hàbito positivo voy a reemplazar el hàbito que eliminare? Quizá convenga aplicar el opuesto.
GRACIAS POR ESCRIBIR