Tu reputación es lo que la gente cree que eres; tu carácter es lo que realmente eres.
Muchas personas se centran en tratar de mejorar arduamente su reputación sin apenas cuidar y potenciar el desarrollo de su carácter. Este es un gravísimo error, ya que lo que terminan creando en el proceso es un ídolo con los pies de barro.
Enfócate siempre en primer lugar en crear el carácter íntegro y poderoso de un verdadero realizador, y tu reputación comenzará a crecer de forma paralela positivamente. Un buen consejo para estos tiempos que corren podría ser: “Vive tu vida de tal manera que nada de lo que hagas te avergüence si llega a ser publicado en un periódico”.
Los auténticos triunfadores, aquellos que marcan una auténtica diferencia positiva en su vida, sus empresas y sus comunidades, se caracterizan por mantener un altísimo grado de congruencia. Es decir; piensan, dicen y hacen lo mismo. Eso les aporta ese equilibrio interior que siempre queda reflejado en su apariencia y comportamiento exterior. Se preocupan de forjar su carácter, porque saben que todo lo demás nace de ese carácter. Hacen constantemente lo que es “correcto” y no buscan atajos fáciles que comprometan su ética e integridad.
Haz tu lo mismo y crearás en tu vida unos cimientos tan sólidos que podrás construir sobre ellos un “edificio de éxito” tan alto como desees.
© 2010 José María Vicedo – http://www.clubsuperacion.com




Otro gallo nos cantaría si la congruencia asentada en sólidos valores fuese la norma en todos aquellos que tienen alguna responsabilidad en nuestra sociedad…
¡Que razón tienes!
Quizás la parte más importante de la situación que vive hoy el mundo tiene su origen precisamente en una falta de valores, ética e integridad personal en muchas de las personas que tienen puestos de responsabilidad. Pero es igualmente cierto, que si queremos que un cambio positivo se produzca en nuestra sociedad, es responsabilidad de cada uno de nosotros como individuos comenzar dando ejemplo de vida.
¡Gracias por el comentario!
¡Buen consejo José Ma.! Como todos los que nos das.
Encontré una frase que la adapté como norma, dice:
No hables de nadie sin imaginarte que te esta escuchando. A partir de hoy la completaré con: Y no hagas nada que te avergüence si se publica en un periódico.
¡Muchas gracias!
Me ha encantado la cita que has apuntado:
“No hables de nadie sin imaginarte que te esta escuchando.”
Que diferentes serían las relaciones interpersonales si todo el mundo siguiese esa simple filosofía.
¡Gracias por el comentario!