Resulta imposible no quedar impresionado cuando uno se sitúa bajo la bóveda de la Capilla Sixtina. La inmensidad de la obra de Miguel Angel es abrumadora. Al recorrer con la mirada esos 520 metros cuadrados que el maestro pintó durante cuatro años en una posición forzada e incómoda, se hace evidente que nos encontramos ante uno de los momentos cumbres de la creatividad humana.
Para mi Miguel Angel es uno de los mejores ejemplos que ha dado la historia de la humanidad de lo que supone fijarse “estándares fuera de serie”. El jamás se comparaba con nadie. Simplemente trabajaba y se esforzaba cada día por sacar absolutamente lo mejor que había en su alma de artista. ¡Y vaya si lo lograba! Cuando se contempla cualquiera de sus obras, se hace evidente el porqué de una de sus frases más conocidas:
“El mayor problema para muchos de nosotros no es que apuntemos demasiado alto y fallemos, sino que apuntemos demasiado bajo y acertemos.”
Y mientras reflexiono sobre estas palabras, me imagino al Miguel Angel hombre levantándose cada día, sabiendo que le esperaban incontables horas de esfuerzo para avanzar en su obra. Le imagino poniendo toda su pasión en cada una de sus pinceladas, con la certeza de que cuando se “apunta demasiado alto” se corre el riesgo de alcanzar la grandeza. Le imagino en los días de dudas, esos momentos en los que la magnitud de la obra superaba sus fuerzas. Pero igualmente le imagino superando todos y cada uno de esos momentos hasta completar su obra.
Hoy le llamamos genio. Pero un porcentaje altísimo de sus resultados eran debidos a su perseverancia, a los estándares elevadísimos de rendimiento que se exigía a si mismo, y a una fe indestructible en su capacidad.
Todo proceso de desarrollo personal ha de estar también basado en estos principios. Hagamos nuestras las palabras del maestro y comencemos a apuntar alto. Lo suficientemente alto para permitir a nuestro verdadero potencial que se manifieste en todo su esplendor.





Cuando apuntamos alto siempre ganamos, porque incluso en el caso de no llegar, si hemos dado el máximo, nos habremos convertido en mejores personas.
GRACIAS POR ESCRIBIR JOSE Ma.
Efectivamente, Josep, el mayor beneficio es nuestra transformación positiva en el proceso. Esa sensación de saber que estamos avanzando, creciendo,… Esa es en definitiva la esencia de la superación personal.
¡Muchas gracias por el comentario!
Además agregaría la otra frase de Beethoven “El genio se compone del dos por ciento de talento y del noventa y ocho por ciento de perseverante aplicación.”
Sin perseverancia bien pocos genios existirían. Detrás de los grandes realizadores hay cantidades ingentes de esfuerzo y dedicación.
¡Muchas gracias por el comentario!