Durante siglos han existido grandes discrepancias a la hora de establecer cuales son las grandes maravillas de la humanidad. No es realmente una tarea sencilla determinar aquellas cosas que suponen el mayor exponente de lo extraordinario.
En cierta ocasión, una profesora de instituto solicitó a sus alumnos que escribieran en una hoja de papel cuales eran para ellos las mayores maravillas de la humanidad.
Tras pasar unos instantes pensativos, los estudiantes comenzaron a plasmar sobre el papel lo que cada uno de ellos consideraba que merecía estar en esa lista. Cuando la profesora recogió todas las hojas con el ejercicio completado, comenzó a leer las listas de esas maravillas que habían escrito sus alumnos.
Aparecían cosas como las Pirámides de Egipto, las cataratas de Iguazú, el David de Miguel Angel, el Taj Majal,… Pero de repente, al llegar a una de las listas, la profesora reflejó en su rostro una tremenda sorpresa. Mientras sus ojos recorrían en silencio aquella página comenzó a emocionarse profundamente.
Tras unos instantes de silencio, se dirigió a sus alumnos y les dijo;
-Me gustaría que por favor vuestra compañera María salga aquí para compartir con todos vosotros lo que ha escrito en su lista.
María, que era una muchacha tímida, salió al frente de la clase y comenzó a leer lo que había escrito minutos antes en su lista:
-Para mi, las siete maravillas de la humanidad son:
PODER VER.
PODER SENTIR.
PODER OIR.
PODER HABLAR.
PODER REIR.
PODER SOÑAR.
PODER AMAR.
La clase quedó en silencio, y todos comprendieron la grandeza de aquel sencillo mensaje. Generalmente tratamos de encontrar las maravillas del mundo en las cosas que nos rodean, y no nos damos cuenta de que las mayores maravillas que existen las poseemos todos y cada uno de nosotros. Cada ser humano posee en si mismo TODAS las mayores maravillas de la humanidad.
Tomemos conciencia, a partir de hoy, igual que hicieron aquel grupo de estudiantes, de que somos realmente especiales y maravillosos. Se nos han concedido dones que superan en grandeza a cualquier otra cosa que podamos imaginar.
Se consciente de ello… ¡Y disfruta plenamente del milagro de la vida!
© 2011 José María Vicedo – http://www.clubsuperacion.com




Tenemos una inclinación a ver lejos de nosotros, o en otras personas, aquello que más deseamos: Belleza, felicidad, habilidades,grandes capacidades, etc.
Deberíamos ser conscientes de que hemos sido bendecidos con una multitud de dones maravillosos y extraordinarios, que son nuestros y su grandeza y su valor son incalculables.
GRACIAS POR ESCRIBIR
Josep, muchas veces nos falta mirar más hacia nuestro interior. Si lo hiciésemos con más frecuencia descubriríamos los inmensos dones con los que hemos sido bendecidos.
¡Muchas gracias por el comentario!
Gran recordatorio de algo muy esencial: tenemos que apreciar mucho mas los inmensos dones que tenemos ya de serie.
Carlos, pasamos demasiado tiempo mirando hacia nuestro alrededor y prestamos poca atención al increíble equipamiento que poseemos todos y cada uno de nosotros. Como bien dices, que diferente sería el mundo si todo el mundo supiese apreciar su propia grandeza y al mismo tiempo la misma grandeza en cada uno de los demás seres humanos.
¡Muchas gracias por el comentario!