La Madre Teresa de Calcuta siempre solía decir:
“No hacemos grandes cosas, solo pequeñas cosas con gran amor.”
Y esta me parece una frase maravillosa y poderosa, que encierra en si misma muchas de las claves de la auténtica felicidad.
Hay algo mágico y especial en ser capaz de encontrar la felicidad en el simple hecho de hacer nuestras sencillas tareas diarias con gran amor. Cuando conscientemente uno decide que en cada cosa que hacemos reside la oportunidad de dejar nuestra huella, el mundo y la vida se ven de manera muy diferente.
Imagina que cada día en tu trabajo, hasta en las cosas más sencilla, pusieses toda tu alma para hacerlas exquisitamente bien. El amor por el trabajo bien hecho llevado a su máxima potencia. ¡Qué distinto sería este mundo si todos mantuviésemos esa sencilla actitud!
No es necesario hacer cosas tremendas, solo cosas sencillas con gran amor.
Bien sea una llamada telefónica, atender a un cliente, redactar un informe, hacer un reparto, preparar un pedido,… Sea lo que sea, el simple hecho de hacerlo poniendo el alma, siempre supondrá una tremenda diferencia.
Sobre todo para tu felicidad.
Sobre todo para saber en tu interior que lo estás dando todo.
Sobre todo por el impacto positivo que puede producir en la vida de los demás.
Cuando el amor entra en juego, TODO se transforma.
TODO.
TODO.
TODO.
Y todo empieza con algo tan sencillo como poner amor en grandes dosis en cada una de las tareas que realizamos a lo largo del día.
¡Que gran diferencia positiva!







En ocasiones pasadas, tu mismo has mencionado una frase que recuerdo: “Las personas extraordinárias son las que hacen las cosas ordinarias de una manera extra” Si ese extra es ponerle amor, el impacto positivo está asegurado.
GRACIAS POR ESCRIBIR
Así es, Josep. No hay “extra” más grande que ponerle a algo que el amor. Es el ingrediente que lo transforma todo en algo mágico y especial. Sin duda la energía más poderosa que existe en el universo.
¡Muchas gracias por el comentario!