Todos anhelamos tener esa serenidad interior que nos permite disfrutar la vida en su plenitud. Pero, ¿te has preguntado alguna vez de donde procede esa sensación de paz mental?
La paz mental viene de una cambio en tu actitud ante la vida, no de las circunstancias.
Son innumerables las personas que creen que cuando las circunstancias de su vida cambien, entonces tendrán la oportunidad de alcanzar la paz mental. Nada está más lejos de la realidad. Disfrutar de paz mental es una elección personal. Es algo tan sencillo como tomar la decisión de situarse por encima de las circunstancias y tomar el timón de la actitud personal en la vida. Generalmente tendemos a magnificar el significado de las cosas. Seguro que en más de una ocasión ha habido algún acontecimiento en tu vida que te ha afectado profundamente, y luego unos meses o años más tarde te has dado cuenta de lo tonto que fuiste por permitir que aquello te afectara tanto. En muchas ocasiones permitimos que auténticas “tonterías” perturben nuestra paz mental.
Con frecuencia escucho a personas que se enfrentan a algún reto o circunstancia el siguiente comentario: “Algún día cuando mire a todo esto que me está pasando me reiré”. Mi respuesta en estos casos siempre es la misma: “¿Y por qué no empiezas a reirte ahora mismo? ¿Por qué esperar meses o años, y mientras tanto vivir privado de esa paz mental?”
Trabaja para generar una actitud positiva frente a la vida a “prueba de bombas”. Conviértete en un generador de estados positivos. Hazte tan fuerte mentalmente que nada pueda perturbar tu serenidad y paz mental. Date cuenta de que todos tenemos retos y circunstancias que nos afectan negativamente en nuestras vidas. Tu no eres el único. Y además es algo inevitable y que viene siempre incluido en ese viaje que llamamos vida. Pero fíjate en lo siguiente: Si algo tiene remedio, ¿por qué te preocupas? Y si algo no tiene remedio, ¿porqué te preocupas si no vas a poder cambiarlo? En ambos casos la preocupación no tiene ningún sentido.
Lo importante es realizar ese viaje que llamamos vida disfrutando al máximo de cada una de nuestras experiencias. Y la única diferencia proviene de la actitud mental que sea dominante en tu vida. Si te sitúas en al parte de la actitud mental negativa, te garantizo que lo vas a pasar muy mal. Pero si por el contrario eliges la parte positiva, esa clase de actitud que decide estar siempre por encima de las circunstancias, lograrás sacarle todo su jugo a la vida.
Es tu elección. Espero que elijas unirte al grupo de personas que creemos que una actitud positiva supone la “gran diferencia” en la vida. Habrás dado un paso de gigante para lograr la auténtica paz mental.
© 2011 José María Vicedo – http://www.clubsuperacion.com




Tienes mucha razón en el análisis que haces sobre las pre-ocupaciones. Nuestra actitud personal solo puede ser concreta y por lo tanto efectiva, independiéntemente de su bondad o la carencia de ella, en el momento presente; es decir, cuando se hace realidad nuestra ocupación. Trasladar la ocupación a tiempos precedentes, que corresponden aún al futuro, es tarea cuanto menos inútil y siempre ineficaz.
Las circunstancias en que nuestro vivir se realiza pueden ser más o menos agradables y si se trata de dificultades pueden requerir actitudes de superación si presentan posibilidad de ello, o aceptación en caso contrario, pero es con actitud de ocupación, activa o pasiva, como unícamente nos podemos relacionar con ellas con realismo.Por eso la vida o la vamos considerando sucesión de vivencias más o menos gratas, que de todo puede haber, o se nos convierte en una abstracción alienante: una iluisión de estar, donde no estamos; un intento de vivir lo que no es vida.
Gracias por el escrito que complemente muy bien lo que quería transmitir con el artículo.
Solo en el presente tenemos capacidad de acción, y como bien dices, si no es así corremos el riesgo de que la vida se convierta en una abstracción alienante.
Desafortunadamente hoy en día son demasiada las personas en nuestra sociedad que pasan su tiempo anhelando lo que no tienen o lo que perdieron, y no se dan cuenta de que son plenos con lo que son en el ahora.
Para controlar preocupaciones se ha creado y escrito una infinidad de técnicas, todas de una lógica y de un sentido común aplastante. No obstante en el momento de la verdad no funcionan como el interruptor de la luz que basta con pulsarlo y desaparece la oscuridad. Para que funcionen han de haberse aceptado, interiorizado, convertirse en hàbitos y conseguir actuar en coherència. Tal como dices José Ma. es actitud, que podemos y debemos trabajar continuamente para mejorarla.
GRACIAS POR ESCRIBIR.
Efectivamente, Josep. Un cambio en nuestra actitud puede producirse tan rápido como lo que tardamos en activar un interruptor de la luz. El problema para la mayoría de las personas reside en darse cuenta de que simplemente tienen que apretar ese interruptor, y por supuesto en que quieran hacerlo.
Siempre es la parte de la acción donde se encuentra la gran clave.
¡Muchas gracias por el comentario!