Todos tenemos la capacidad si realmente nos lo proponemos de convertirnos en grandes entusiastas. Y ciertamente el entusiasmo es uno de los elementos fundamentales cuando se pretende lograr cualquier objetivo. Para mi la mejor forma de modelar una actitud entusiasta hacia la vida es observar a los niños. Su entusiasmo es ilimitado, y saben descubrir toda la grandeza que se encuentra incluso en las cosas más sencillas. Su imaginación se encarga de transformar en algo mágico esa simple caja de cartón, ese pequeño juguete, o unas pocas piedrecitas que encuentran en el patio. Saben sacarle el jugo a cada una de las experiencias que viven, y lo hacen con una pasión y entrega absoluta.
Y en contraposición a esto, los adultos, en muchas ocasiones pensamos incluso que “eso del entusiasmo es cosa de niños”. Y nos dejamos contagiar con demasiada facilidad por esa corriente de pesimismo que se nos vende a través de los noticiarios. Dejamos que poco a poco nuestro entusiasmo vaya muriendo y creemos que los “normal” es esa actitud fría y exclusivamente racional ante cualquier situación.
Nada más lejos de la realidad. Los seres humanos necesitamos como “combustible” nuestros sueños. Y la chispa que enciende nuestro “motor” es una actitud entusiasta. Empieza a actuar con entusiasmo incluso si no te sientes especialmente entusiasmado. Ese “actuar como si” es uno de los mecanismos más poderosos para generar entusiasmo en nuestras vidas. Plantéate el objetivo de estar entusiasmado cada día, y conviértelo en una prioridad absoluta. Y en el proceso ve un paso más allá: empieza a contagiar entusiasmo a tu alrededor. Conviértete en un generador de entusiasmo allí donde vayas. Ilumina tu cara con una sonrisa y haz que tus ojos brillen. Da ese salto por encima de la media que se limita a “cubrir el expediente” en la vida, y conviértete en un ejemplo de lo que se puede lograr cuando uno hace aflorar un entusiasmo del máximo nivel.
Verás como tu día a día se transforma, a través de una actitud entusiasta, en una maravillosa aventura.





Tienes toda la razon, mi vida pasa tan rapido que no disfruto cada momento que pasa.
Tomare en cuenta tu consejo y empezare a contemplar, disfrutar y sentir las cosas no importa que tan pequeñas sean voy experimentarlas junto con mi familia.
Saludos
Elías, una actitud entusiasta es el mejor remedio para disfrutar apasionadamente de cada instante de la vida.
¡Muchas gracias por el comentario!
Hola José, muy cierto lo que dices, yo soy un fanático de ese mundo mágico que tienen los niños, añoro divertirme con tan solo unas cuantas piedras.
José quiero expresarle que aparte de las geniales palabras que escribes, admiró las fotografías que utilizas en cada artículo, son muy agradables y profesionales. ¿son suyas?
¡Gracias por tus amables palabras! Todos tenemos muchísimo que aprender de los niños y de su apasionada actitud ante la vida.
En cuanto a las fotografías, algunas son mías y otras son imágenes royalty free que selecciono por su relación con la idea del artículo.
¡Muchas gracias por el comentario!
Queramos o no nuestros estados de ánimo varian. Lo bueno es saber que en las horas bajas,podemos decidir recuperar nuestro entusiasmo voluntáriamente. Actuar “como si” es una excelente técnica.
GRACIAS POR ESCRIBIR
Efectivamente como bien apuntas, Josep, nuestros estados de ánimo varían constantemente. Nadie se mantiene permanentemente entusiasmado. Todos tenemos momentos “malos”. Pero lo que hemos de entender es que en última instancia somos nosotros mismos quienes creamos y controlamos nuestros estados emocionales. Y esa es quizás la maestría más importante que debemos proponernos dominar.
¡Muchas gracias por el comentario!