A la hora de fijar objetivos, muchas personas pecan de un exceso desmesurado de “rigidez”. Parecen programarse para solo sentirse bien una vez que el objetivo haya sido alcanzado. Y no se dan cuenta de que el proceso de recorrer el camino también puede estar lleno de pasión, entusiasmo y grandes dosis de felicidad.
Para ilustrar este punto me encanta una historia que solía relatar el famoso arquitecto Frank Lloyd Wright. Contaba que en cierta ocasión siendo niño estaba atravesando con su tío un amplio campo completamente nevado. Al llegar al otro extremo, su tío lo detuvo y señaló las huellas que acababan de dejar. Las huellas de su tío marcaban una impecable línea recta desde el punto en el que habían partido hasta el lugar en el que se encontraban. En contraposición, las huellas del pequeño Frank iban de un lado al otro del campo, desde un bosque cercano hasta el camino, pasando por cada una de las zonas de aquel campo. Su tío entonces le dijo: “Observa como tus huellas van de un lado a otro, sin una dirección fija, mientras las mías apuntan directamente a mi objetivo. Hay una importante lección en esto.”
La lección para Frank Lloyd Wright NO fue exactamente la que su tío pretendía. El había llegado al punto de destino al mismo tiempo que su tío, pero además había disfrutado todo lo que tenía a su alrededor a lo largo del camino. No había cerrado los ojos ante toda la belleza que había a su alrededor. Había DISFRUTADO todos y cada uno de los instantes del camino. Y esa fue una lección que le acompañó toda la vida. Decidió que siempre estaría vivo y alerta para disfrutar cada instante de su vida.
Pocas cosas en la vida se alcanzan a través de un camino directo y sin desvíos. Lo verdaderamente grande no es llegar directamente, sino disfrutar de todos y cada uno de los instantes del camino. No olvides nunca que el éxito siempre está en el camino, en la forma de recorrerlo, y no solamente en lograr el destino.
© 2012 José María Vicedo – http://www.clubsuperacion.com






Recuerdo una frase, no se de quien, que dice: No esperes conseguir para poder ser feliz, se feliz mientras consigues. Estoy totalmente de acuerdo.
El éxito de alcanzar un objetivo, es la suma de pequeños éxitos diarios. ¿Porqué no celebrar cada pequeño éxito, en vez de celebrar solo el último paso de llegada?
GRACIAS POR ESCRIBIR
Así es. Para muchas personas el mayor error en su vida es perseguir determinados objetivos, solo para darse cuenta al alcanzarlos de que allí nos estaba esa felicidad y realización que esperaban. El único éxito verdadero se da cuando uno disfruta todos y cada uno de los instantes del camino. Es en el proceso de mejorar cada día donde se esconde la clave de la verdadera felicidad.
¡Muchas gracias por el comentario!