En cualquier sitio que nos encontremos, tenemos básicamente 3 opciones entre las que elegir: una primera opción es dejar ese sitio igual que lo encontramos, una segunda opción es dejarlo peor, y una tercera opción es transformarlo en algo mejor.

Y por supuesto es esa tercera alternativa la que realmente marca toda la diferencia positiva.

Comencemos por la casa en la que vives. Independientemente del tamaño, del estado o del nivel de esa casa, siempre existe la opción de mejorarla en algo. Piensa por un instante en cosas que podrías añadir o eliminar, que impactarian positivamente en tu bienestar y disfrute. Piensa en algunos cambios que te ayudarían a ser más efectivo y organizado. Comienza a crear espacios en los que te sientas cómodo y capaz de dar lo mejor de ti mismo. Es realmente increíble el impacto positivo que puede tener sobre tu nivel de energía el simple hecho de disfrutar de espacios organizados.

Y comienza a hacer lo mismo en tu lugar de trabajo. En la medida que te sea posible, haz tu espacio personal, limpio y eficiente, de manera que pueda fluir fácilmente el mejor de tus desempeños.

Una buena costumbre es comenzar a hacerte de manera habitual las siguientes preguntas, en cualquier lugar que te encuentres:
¿Cómo puedo mejorar este lugar? ¿Qué podría añadir o eliminar para transformarlo positivamente? ¿Qué puedo hacer para sentirme mejor? ¿Qué puedo hacer para que los demás también se sientan mejor? Y sea cual sea la respuesta, comienza a actuar en consecuencia. Descubrirás que muchas veces, pequeñas transformaciones positivas de esos espacios, producirán mejoras increíbles en tu estado emocional. Es fundamental dar la importancia que merecen a los espacios en los que nos desenvolvemos.

© 2011 José María Vicedo – http://www.clubsuperacion.com
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