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UNA
CLAVE FUNDAMENTAL DEL LIDERAZGO
Si estudiamos que tienen en común todos los grandes líderes
que han existido a lo largo de la historia de la humanidad, entendiendo
por grandes líderes solo a aquellos que han generado un impacto
positivo en este mundo, descubriremos que existen ciertas claves
presentes en todos ellos.
En esta serie de artículos vamos a ir descubriendo cuales
son esas claves. Hoy comenzaremos con la primera de ellas, y para
hacerlo voy a utilizar una historia que la ilustra perfectamente.
Se cuenta que en el siglo III antes de Cristo, existía un
rey que envió a su hijo, el príncipe Klun a estudiar
con un sabio maestro que vivía en unas lejanas montañas.
Debido a que el príncipe Klun tendría que suceder
a su padre, el maestro recibió la misión se enseñarle
al joven los principios fundamentales del liderazgo. Cuando el príncipe
llegó a casa del maestro, este tras hablar con él
unos instantes, lo envió con una misión solo al bosque.
Al cabo de un año, el príncipe tenía que volver
para describir el sonido del bosque.
Cuando el príncipe Klun volvió, el maestro le pidió
que describiera todo lo que había podido oír.
-Maestro- replicó el príncipe-, pude oír
el canto de los ruiseñores, el chirrido de los grillos, el
rugido del río en sus rápidos, los aullidos del lobo
y el grito del viento.
Cuando el príncipe terminó su relato, el maestro le
pidió que volviera al bosque de nuevo para ver que más
podía oír. El príncipe se quedó perplejo
por la petición del maestro. ¿Acaso no había
discernido ya todos los sonidos del bosque? Durante días
y noches sin fin, el joven príncipe sentado a solas en el
bosque escuchaba. Pero no era capaz de oír más sonidos
nuevos. Una mañana, estando sentado en silencio a la orilla
de un arroyo, empezó a distinguir unos sonidos débiles
diferentes a los que siempre había oído. Cuanta más
atención ponía en escuchar, más claros los
percibía. En aquel instante, una sensación de esclarecimiento
invadió al muchacho. Estos deben ser los sonidos que
el maestro deseaba que distinguiera, reflexionó.
Cuando el príncipe Klun volvió a casa del maestro,
este le preguntó si había oído algo más.
-Maestro respondió el muchacho con reverencia-,
cuando escuché con más atención fui capaz de
escuchar lo que no se oye. El sonido de las flores al abrirse, el
sonido del Sol calentando los árboles, y el sonido de la
hierba bebiendo el rocío de la mañana.
El maestro asintió con la cabeza aprobando. Oír
lo que no se oye es una disciplina imprescindible para ser un buen
líder. Pues solo cuando el líder ha aprendido a escuchar
atentamente los corazones de las personas, a escuchar verdaderamente
sus sentimientos no expresados, las penas no comunicadas, y las
quejas no formuladas, puede inspirar auténtica confianza
a sus seguidores. En ese momento es cuando alcanza su verdadera
grandeza, y logrará mover a su equipo a lograr resultados
absolutamente extraordinarios.Esta historia ofrece una valiosa lección.
Para ver lo esencial no basta con utilizar los ojos. Lo verdaderamente
importante solo puede verse utilizando junto a los ojos el corazón.
Le invito a partir de este mismo instante a comenzar a escuchar
lo que no se oye en todas las personas que le rodean.
Esfuércese por comprenderlas verdaderamente de corazón,
y esas personas serán capaces de darlo todo por usted. Solo
cuando comience a ver con el corazón podrá
ofrecer esa sonrisa en el momento justo, esa palabra de ánimo
en el preciso instante en el que sea necesitada, o ese abrazo caluroso
que reconforta el corazón de los demás.
Si desarrolla esta importante clave de los grandes líderes,
habrá dado un paso de gigante en el avance hacia el auténtico
éxito y la realización. ¡Vale la pena hacer
el esfuerzo!
© 2003 JOSE MARIA VICEDO
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http://www.clubsuperacion.com
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