Si tienes en tu vida algún sueño no realizado, analiza las excusas que te estas diciendo a ti mismo para no haberlo logrado. Por lo general no somos demasiado sinceros con nosotros mismos. Etiquetamos como imposible cosas que simplemente no son cómodas de hacer. Siempre tenemos a mano excusas para justificar el por que no lo hemos logrado. ES MAS FACIL PONER EXCUSAS QUE REALIZAR EL TRABAJO DURO NECESARIO PARA LOGRARLO. Los sueños requieren esfuerzo consistente y trabajo duro. (Aclaración: Con este artículo me estoy refiriendo a personas que realmente tienen a su alcance la posibilidad de lograr esos objetivos que se proponen. Lamentablemente hay todavía muchas personas que por sus circunstancias de vida no pueden desarrollar sus aspiraciones. El que finalmente todas las personas tengan esa posibilidad de desatar todo su potencial es algo a lo que todos deberíamos colaborar).
Imaginemos por ejemplo una persona, que realmente tiene posibilidades de cumplir esta clase de sueños, que dice: “Me gustaría tener una casa maravillosa en la playa, pero es imposible lograrlo”. Y viene diciendo lo mismo durante quince años. Lo que está diciendo en realidad es: “Me gustaría tener una casa maravillosa en la playa si:
1.-Para ello no fuese preciso ahorrar.
2.-ni tampoco fuese necesario privarme de salir a cenar y de caprichos.
3.-o buscar un pluriempleo para incrementar mis ingresos.
4.-o cursar por educación a distancia una nueva carrera que me permita mejorar mis ingresos, etc…
Por eso durante quince años no lo ha logrado.
Simplemente se pone excusas y esta persona no está dispuesta a poner el trabajo duro y el esfuerzo necesario para lograrlo.
Sería más beneficioso para esta persona simplemente dejar de engañarse y reconocer que no está dispuesta a poner el esfuerzo que será necesario para lograr su sueño.
La pregunta clave no es ¿por qué es esto imposible?, sino ¿qué es lo que no estoy dispuesto, o dispuesta a hacer? Cuando una persona decide dejar las excusas a un lado y decirse a si misma “Haré lo que sea necesario”, es cuando se pone a funcionar de verdad el mecanismo de la realización.
Detecta tus excusas, pulverízalas… y avanza imparable hacia tus sueños.
© 2011 José María Vicedo – http://www.clubsuperacion.com




Clarísimo el ejemplo de la casa en la playa.
Siempre me he preguntado donde está la frontera entre lo que una persona tiene al alcance y lo que no puede desarrollar debido a sus circunstàncias de vida. No es nada fácil definirla. Colaborar a que todas las personas puedan llegar al màximo de su potencial, dentro de las circunstàncias que sean és el objetivo más noble que pueda existir. Una obligación para todos.
GRACIAS POR ESCRIBIR.
Totalmente de acuerdo con tu comentario, Josep. Igualmente pienso que el día que una gran mayoría pongamos todo nuestro potencial, honradez, trabajo duro, constancia,etc… se acabarán gran parte de los problemas de este mundo.
¡Muchas gracias por el comentario!
.- Cierto que cada persona tiene que plantearse desde su libre responsabilidad el máximo desarrollo posible de todas sus capacidades. Cierto que para ello se tiene que avenir a intentarlo en un proceso progresivo afrontando circunstancias negativas y aprovechando las ventajas de las positivas. Pero la verdadera realización de cada propio YO se ha de ir consiguiendo en la realización solidaria de un progresivo NOSOTROS. Si desatendemos esta circunstancia social, estamos adentrándonos en un campo peligroso de individualismo frustrante para cada persona individualmente y para la Humanidad socialmente. La realidad percibida por la razón conlleva concreción y verdad; nos predispone a ampliar la consideración de causas y consecuencias de esa real situación y nos facilita, nos propone y hasta nos ayuda a lanzarnos al compromiso práctico de llenar deficiencias o corregir desvíos. Pero nunca hay que olvidar que nuestra realidad humana es solidaridad en la que se concreta la plena hermandad humana. El equilibrio de la Humanidad necesita más servidores que jefes; más compañeros que destacados líderes; más concreción vital horizontal que vertical, pues a ello conducen tanto las diversas capacidades como las reales necesidades.