“Muchas personas se limitan a contar sus días, los grandes realizadores hacen que sus días CUENTEN.” -José María Vicedo
Observa a tu alrededor toda esa cantidad de personas que simplemente se dedican a contar sus días. Cuentan los días que faltan para que llegue el fin de semana, los días que faltan para salir de vacaciones, los días que faltan para jubilarse,… Y muchas veces lo único que quieren es que esos días que faltan simplemente pasen con la mayor rapidez posible.
¡Que clase de actitud tan triste! Desperdiciar de ese modo el mayor de los regalos, la vida, es un auténtico disparate.
En lugar de contar los días, empieza a hacer que los días CUENTEN. Enfocando cada día en lo importante. Centrándote en aquellas tareas que puedan generar el mayor impacto positivo. Retándote cada día a sacar realmente el jugo a la vida. Poniendo siempre primero lo primero.
Y cuando se empieza a seguir esta filosofía de hacer que los días cuenten, se produce un efecto similar al de las ondas sobre la superficie del agua cuando lanzamos una piedra. Al principio, el efecto de un solo día especial puede parecer mínimo. Pero conforme van sumándose días y más días de esos que realmente cuentan, la perspectiva de la vida se transforma. Ya no es necesario contar los días para que llegue un momento determinado en el que nos sentiremos felices. Sino que cada instante estará repleto de esa sensación de plenitud que solo produce el hecho de saber que se está dando lo mejor de uno mismo.
Te reto a que te olvides ya de contar tus días, y comiences a hacer de verdad que tus días CUENTEN.





¡Que importante es esta reflexión! Desperdiciar la vida, el mayor de los regalos. Yo diria que es el mayor de los pecados que podemos cometer.
GRACIAS POR ESCRIBIR JOSÉ Ma.
Josep, como bien dices “el mayor de los regalos”. ¡Esa simple frase ya lo expresa todo!
¡Muchas gracias por el comentario!
Muy bueno José. La vida se nos hace concreta y real en cada uno de los momentos que vivimos. No aprovecharlos con plena conciencia y con la consecuente libertad y responsabilidad para nuestro propio bien y para potenciar el de los demás, es sumergirse en el vacio de la realidad pasada y la que está por venir.O sea vivir alienado acercándonos a la nada, sin identificarnos con ella, no por nuestra propia actitud, sino porque ALGUIEN nos mantiene en nuestro SER y EXISTIR con capacidades y posibilidades.
Un abrazo.
Totalmente de acuerdo, Antonio. En el desarrollo de nuestras capacidades y potencialidades se encuentra la clave para lograr la realización. Nada produce más felicidad que tomar conciencia de que estamos poniendo en juego nuestro máximo potencial tanto en nuestro desarrollo personal como en el impacto positivo a nuestro alrededor.
¡Gracias por el comentario y un abrazo!